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- "Las fuerzas del espíritu trabajan en la materia para animarla, volverla más sensible, más receptiva a la luz de lo alto. Las criaturas que no se dejan penetrar por estas fuerzas del espíritu mueren. Y esto es verdaderamente la muerte: el rechazo a evolucionar, a vibrar al unísono con las corrientes del espíritu.
La muerte espiritual es un descenso a la materia más densa, a la más compacta, y este descenso se produce en la conciencia: el hombre pierde la luz, pierde el recuerdo de la impronta celestial que está inscrita en él, y se vuelve como una piedra en la que la vida está tan ralentizada, que ya no tiene fuerza para producir verdaderos pensamientos y verdaderos sentimientos. La vida es una perpetua marcha hacia adelante, y aquel que se niega a avanzar, regresa hacia la inconsciencia de la piedra que no es más que una conciencia dormida, y sus manifestaciones físicas y psíquicas se convierten en la expresión de esta vida petrificada. Así pues, procurad cada día dar al menos un paso hacia adelante."
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